La influencia de la República Popular China en territorio guatemalteco ha experimentado un avance significativo que va mucho más allá de la presencia de gigantes tecnológicos como Huawei. Según diversos reportes, el gigante asiático ha sabido capitalizar su rol de observador dentro del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), con base en Ciudad de Guatemala, para establecer puentes diplomáticos indirectos. Esta plataforma ha permitido que su embajador en Costa Rica realice traslados constantes hacia Guatemala con el fin de consolidar vínculos con funcionarios, líderes políticos y empresarios del país, incluyendo la organización de misiones comerciales y políticas financiadas hacia territorio chino.
Redes políticas y diplomacia parlamentaria
Informes de seguimiento detallan que, durante el año 2025, diversos legisladores participaron en estos viajes, entre ellos Luis Aguirre (bancada CABAL), Cristian Álvarez y José Pablo Mendoza (de Creo), Luis Rodríguez (VAMOS) y Cornelio García (TODOS). Las proyecciones de analistas que monitorean la región sugieren que ya se planifica una nueva visita de características similares para el primer semestre del año 2026.
Además de la ruta hacia Beijing, los operadores chinos han facilitado el acercamiento de congresistas guatemaltecos al Parlamento de América Latina y el Caribe (PARLATINO), entidad donde la República Popular China ejerce un peso considerable. Entre los nombres vinculados a estas gestiones figuran Andrea Villagrán, de la agrupación Semilla, y Duay Martínez, representante de Vamos. Paralelamente, se ha detectado el uso de grupos de presión para fortalecer nexos con la alta cúpula gubernamental; un ejemplo de ello fue la reunión sostenida en septiembre de 2025 entre Lina Chen y el actual presidente de la Asamblea Legislativa, Neri Ramos.
El interés expansionista no se limita al legislativo. Se reporta que la potencia asiática busca, aunque con resultados mixtos hasta el momento, obtener un espacio de representación en organismos clave como el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Dominio comercial y telecomunicaciones
En el terreno de los negocios, la importación de bienes provenientes de China ha generado márgenes de ganancia sustanciales para distribuidores locales. Firmas guatemaltecas de renombre como Cofiño Stahl, Grupo de los Tres, Grupo Q y Siekavizza han dinamizado los mercados de vehículos y motocicletas con productos chinos. Simultáneamente, el auge de grandes superficies comerciales como China Mall, China City y China Depot ha transformado el paisaje minorista, generando una presión competitiva que afecta directamente a los pequeños productores y comercios tradicionales del país.
Una figura central en este engranaje es el empresario Luis Pedro Baranoya, quien además de importar productos de gama media, coordina viajes de negocios a China y lidera un consejo para incentivar estos intercambios. Las operaciones de facilitación comercial han dejado de ser discretas para convertirse en tema de debate público, citando las actividades de la organización de promoción CCPIT en espacios como el hotel Barceló o el uso del restaurante Tamarindo, ubicado en la Quinta Avenida, como centro de convenciones para delegaciones chinas.
En cuanto al sector de tecnología, dispositivos de marcas como Huawei y ZTE dominan la oferta de los principales operadores, Tigo y Claro. A esto se suma la creciente cuota de mercado de fabricantes como Xiaomi y Honor. Por otro lado, la firma Hytera, originaria de Shenzhen, habría provisto sistemas de radiocomunicación digital a las fuerzas de seguridad pública.
Seguridad, logística y controversias
El ámbito de la seguridad nacional no ha estado exento de tensiones. Una adquisición masiva de 1.000 unidades de transporte marca Isuzu (fabricados en China) destinada a la policía guatemalteca bajo la gestión de Francisco Jiménez, Ministro del Interior del gobierno de Bernardo Arévalo, fue finalmente suspendida tras denuncias por posibles irregularidades y sospechas de corrupción. No obstante, en el sector portuario privado, empresas como APM y Chiquita Brands operan con maquinaria pesada, escáneres y sistemas digitales de la marca china ZPMC. Asimismo, Hikvision mantiene una posición dominante en el suministro de cámaras de vigilancia tanto para uso comercial como residencial.

En la esfera judicial y delictiva, las autoridades han registrado casos de lavado de activos y otros ilícitos relacionados con operadores de origen chino. Destaca el arresto en julio de 2025 de Wenshen “Alex” Xu, señalado por el tráfico de precursores químicos destinados a la fabricación de drogas sintéticas a través de puertos guatemaltecos, quien posteriormente fue extraditado a Estados Unidos.
La estrategia china también alcanza el sector periodístico y de opinión pública. Figuras como Claudia Menéndez, del medio Con Criterio, y el bloguero Ben Kei Chin, han participado en múltiples viajes invitados por agentes del país asiático. Tras estas experiencias, ambos se han perfilado como voces que promueven un giro en las relaciones diplomáticas de Guatemala.

El contrapeso de Taiwán y el futuro diplomático
Ante el avance de la República Popular China, Taiwán ha buscado proteger al país contra tales esfuerzos, consolidándose como un aliado estratégico en áreas de infraestructura y desarrollo social. En agosto de 2025, el gobierno taiwanés efectuó una donación de 252 motocicletas para la Policía Nacional Civil y 50 vehículos para el Ministerio de Desarrollo Social (MDS). Sus contribuciones en salud incluyen la edificación del hospital de Chimaltenango (inaugurado en febrero de 2023) y un centro neonatal en el Hospital General San Juan de Dios en abril de 2024.
La cooperación de Taiwán se extiende a la infraestructura vial, financiando tramos críticos que conectan la capital con la costa atlántica. En el plano educativo, han otorgado 600 becas académicas en los últimos veinte años, con 66 nuevas asignaciones solo en el periodo de 2025. En términos económicos, Taiwán ha adquirido productos guatemaltecos por un valor cercano a los mil millones de dólares en las últimas tres décadas; solo el año pasado, las compras de azúcar alcanzaron los 90 millones de dólares, además de importantes volúmenes de café.
Pese a este respaldo, Taiwán tiene un perfil relativamente bajo entre los guatemaltecos como un importante proveedor de beneficios para el país. Sectores de la sociedad civil y empresarial, como las firmas Lakymen y Diforza (grandes empleadores locales), sugieren que se requiere una inversión taiwanesa más visible y de mayor impacto en la generación de empleos técnicos y de alta calidad.
El panorama político actual sugiere que, aunque existen voces dentro del gabinete guatemalteco que muestran afinidad con la República Popular China, el presidente Arévalo no abandonará a Taiwán en el corto plazo. Sin embargo, el horizonte electoral de julio de 2027 marca una pauta de incertidumbre. Dado que China ha mantenido acercamientos con casi todas las fuerzas políticas mayoritarias, el próximo gobierno podría verse tentado a evaluar si los beneficios económicos de un cambio diplomático compensan el riesgo de tensionar la relación con Washington y Taipéi.
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