Un reciente informe emitido por la Policía Federal de Brasil ha determinado que el exmandatario Jair Bolsonaro está en condiciones de permanecer en prisión. Esta resolución surge tras las evaluaciones médicas solicitadas por su equipo legal, mientras el exlíder brasileño cumple una sentencia de 27 años y tres meses de privación de libertad por su involucramiento en la tentativa de golpe de Estado posterior a los comicios de 2022.
Los chequeos médicos, realizados el pasado 20 de enero, consistieron en una inspección integral al político de 70 años. Los resultados confirmaron que el detenido requiere de una supervisión médica continua, una alimentación bajo control estricto y el uso permanente de un equipo tecnológico para tratar la apnea del sueño que padece.

El diagnóstico detallado identificó diversas patologías crónicas, entre las que destacan hipertensión, apnea del sueño de carácter grave, obesidad clínica, reflujo gastroesofágico y adherencias intraabdominales. Ante este cuadro clínico, su defensa técnica había gestionado el traslado a un régimen de prisión domiciliaria; no obstante, los especialistas forenses dictaminaron que sus padecimientos pueden ser tratados adecuadamente dentro del centro penitenciario.
Vigilancia y medidas de seguridad en la celda
El documento oficial enfatiza la importancia de mantener una vigilancia permanente y una capacidad de respuesta médica inmediata. Esto busca mitigar riesgos de desorientación o caídas, especialmente tras el traumatismo craneal leve que el exmandatario sufrió recientemente en un accidente dentro de su celda. Se ha recomendado la implementación de mejoras en su espacio de reclusión, tales como barras de apoyo, sistemas de campanas de emergencia y monitoreo en tiempo real, además de una rutina de ejercicios y dieta prescrita.
Sobre la situación, Michelle Bolsonaro, esposa del exjefe de Estado, manifestó su profunda preocupación y alertó sobre un
“riesgo real de muerte”
derivado del deterioro físico de su cónyuge. La ex primera dama mencionó que Bolsonaro ha experimentado mareos y pérdida del equilibrio, síntomas que se vinculan directamente con el tratamiento farmacológico que recibe.

En cuanto a su disposición personal, se ha informado que el expresidente rechaza tajantemente cualquier tipo de abordaje psiquiátrico o psicológico, aunque se muestra receptivo a las visitas de un pastor religioso. Es importante recordar que a finales de diciembre fue sometido a una cirugía por una hernia inguinal y a procedimientos de bloqueo nervioso para controlar crisis persistentes de hipo.
Hallazgos neurológicos y nutricionales
La Policía Federal reportó además el hallazgo de alteraciones neurológicas durante los exámenes. Estas anomalías han sido vinculadas a una deficiencia de micronutrientes, con especial énfasis en el complejo B, sumado a un cuadro de polifarmacia. Dicha combinación de factores incrementa peligrosamente la posibilidad de eventos adversos como letargo, sedación, mareos y retraso psicomotor.

A pesar de las críticas al sistema, el informe señala que Bolsonaro ha demostrado una “buena adaptación” a su lugar de reclusión desde el 15 de enero y cuenta con atención médica pertinente. Sin embargo, se hizo una observación negativa sobre la alimentación carcelaria, indicando que es deficiente en vegetales y frutas, con una carga excesiva de productos ultraprocesados que podrían empeorar sus condiciones de salud.
El magistrado del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, otorgó un plazo de cinco días para que la Fiscalía y la defensa presenten sus observaciones respecto al peritaje médico. Asimismo, el juez ordenó que el documento deje de ser confidencial, lo que ha permitido conocer los pormenores de su estado.

Paralelamente a su situación de salud, Jair Bolsonaro compareció recientemente ante la Policía Federal de Brasil en el marco de una investigación por presuntas injurias dirigidas al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
Este proceso legal se originó debido a publicaciones en redes sociales donde el exmandatario intentó vincular a Lula con estructuras del narcotráfico en la favela de Alemao. Además, se le acusa de haber utilizado términos ofensivos contra el actual jefe de Estado, refiriéndose a él como
“cachaça”
,
“borracho”
y
“atracador”
.
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