En una actualización crítica de la situación humanitaria en la zona, las autoridades administrativas de la Franja de Gaza han revelado que la cifra acumulada de víctimas por la ofensiva israelí ha ascendido a 71.824 fallecidos y 171.608 heridos. Este recuento oficial abarca las operaciones militares iniciadas tras los sucesos del 7 de octubre de 2023. De manera alarmante, los registros recientes indican que, desde la entrada en vigor del último alto el fuego el 10 de octubre de 2025, se han contabilizado 556 víctimas mortales adicionales y 1.500 personas lesionadas, además del hallazgo de 717 cadáveres en territorios donde las tropas israelíes realizaron su repliegue.
Incidente fatal en Bani Suheila
A pesar del pacto de cese de hostilidades vigente desde octubre, el cual se basó en una propuesta impulsada por Estados Unidos, el jueves se registró un nuevo episodio de violencia. Un civil palestino, identificado como Bahaa Muhamad al Fajm, perdió la vida a causa de disparos efectuados por las fuerzas militares de Israel en la localidad de Bani Suheila, situada al este de Jan Yunis. Fuentes en el terreno ratificaron que Al Fajm fue alcanzado por los proyectiles, mientras que, hasta el momento, el mando militar israelí ha guardado silencio y no ha emitido declaraciones oficiales respecto a este suceso específico.
Denuncias de Protección Civil sobre el terreno
Un portavoz oficial de Protección Civil en Gaza compareció ante los medios para cuestionar la efectividad real del acuerdo diplomático alcanzado en octubre de 2025. Según el representante, las condiciones de seguridad para los civiles no han experimentado una mejora sustancial. El portavoz fue enfático al declarar lo siguiente:
“El alto el fuego no ha generado cambios sobre el terreno. La guerra no se ha detenido, con la población siendo asesinada de forma sistemática bajo justificaciones inválidas por parte de Israel”.
El vocero también puso el foco sobre la denominada “línea amarilla”, término utilizado para describir las áreas donde el ejército israelí ha replegado sus posiciones tras la tregua. En estos sectores, se han reportado múltiples víctimas y denuncias sobre desapariciones forzadas de ciudadanos. Ante este panorama, se realizó un exhorto urgente a los organismos globales:
“El mundo debe proteger a la humanidad en la Franja de Gaza y garantizar el derecho a la vida de niños y mujeres”.
Fragilidad del acuerdo humanitario
El pacto de alto el fuego de octubre de 2025 tenía como objetivo primordial consolidar la seguridad y permitir el flujo de ayuda humanitaria indispensable para la población civil. No obstante, diversas organizaciones locales y las autoridades sanitarias en el enclave denuncian que los enfrentamientos y ataques armados persisten incluso en los perímetros designados como seguros. Según los reportes, los incidentes violentos afectan de manera desproporcionada a mujeres, niños y desplazados internos que intentan encontrar refugio ante la inestabilidad de la guerra.
Crisis de acceso y servicios esenciales
La situación se ve agravada por la falta de garantías de seguridad en los accesos principales a la Franja. La población civil enfrenta obstáculos severos para obtener asistencia humanitaria y servicios básicos de salud. Los equipos de emergencia han advertido sobre la posible existencia de más víctimas en las zonas de repliegue, cuya verificación ha sido imposible debido a las restricciones de acceso y al riesgo constante de nuevos ataques.
Mientras la comunidad internacional reitera la necesidad de salvaguardar la vida de los no combatientes, el ambiente en comunidades como Bani Suheila y las cercanías de Jan Yunis es de una profunda incertidumbre. La vulnerabilidad de los habitantes sigue siendo extrema, mientras los organismos de socorro continúan solicitando una intervención internacional que logre una protección efectiva de los derechos fundamentales en el enclave palestino.
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