Una tragedia de grandes proporciones ha sacudido el este de Nigeria. Un ataque violento perpetrado en la localidad de Kaiama ha resultado en la muerte de decenas de residentes, a pesar de que los atacantes enviaron una advertencia previa. Cinco meses antes de la incursión, los responsables remitieron una carta a Salihu Umar, jefe del distrito de Woro, manifestando su intención de ingresar a la comunidad para imponer su doctrina radical.
Despliegue militar tras el ataque
El gobernador del estado de Kwara, Abdelrahman Abdelrazaq, informó este miércoles que, ante la gravedad de los hechos, se han movilizado tropas hacia la zona afectada. Esta acción fue una orden directa del presidente nigeriano, Bola Ahmed Tinubu, quien autorizó el despliegue inmediato de un batallón del Ejército para ejecutar maniobras de respuesta contra los perpetradores de la matanza.
Según la información oficial proporcionada por el gobierno estatal, los incidentes violentos se desarrollaron entre la tarde del martes y la jornada del miércoles. Los asaltantes irrumpieron en las aldeas de Woro y Nuku, donde procedieron a la quema de viviendas y al secuestro de mujeres y niños, sumiendo a la población en el terror.
Disparidad en la cifra de víctimas
Respecto al saldo de fallecidos, los reportes iniciales de las autoridades locales establecieron la cifra en 75 personas muertas. No obstante, diversas fuentes en el terreno han señalado que el número total de víctimas fatales podría elevarse hasta los 170 fallecidos, lo cual refleja la magnitud de la violencia desatada en esta región de Nigeria.
Las investigaciones preliminares atribuyen la autoría de esta masacre a presuntos integrantes de Boko Haram. Este grupo extremista es ampliamente reconocido por llevar a cabo asaltos armados y capturas masivas en las zonas rurales del país africano, utilizando la violencia como herramienta de control y presión.
Incremento de la insurgencia en la región
Este nuevo asalto se produce en un escenario de creciente actividad de milicias armadas. En los últimos meses, el noreste de Nigeria ha sido el foco de intensas operaciones militares contra Boko Haram y su facción escindida, el Estado Islámico en África Occidental (ISWA). El gobierno federal emplea el término Boko Haram para referirse a ambas organizaciones, las cuales mantienen una fuerte presencia en la cuenca del lago Chad.
La incursión en la comunidad de Kaiama inició aproximadamente a las 18:00 horas del martes. Testigos indicaron que los grupos armados atacaron sistemáticamente las aldeas de Woro y Nuku, provocando la destrucción total de múltiples residencias y un número indeterminado de desapariciones forzadas debido a los secuestros.
Respuesta de las autoridades
El gobernador Abdelrahman Abdelrazaq ha manifestado su compromiso de restablecer la seguridad en la zona y ha enviado mensajes de solidaridad a las familias que perdieron a sus seres queridos. La dimensión de esta crisis subraya la vulnerabilidad de las poblaciones rurales frente a tácticas de guerra de guerrillas que incluyen incendios provocados y capturas de civiles.
“La intención de los atacantes era promover su doctrina radical en la comunidad”
El contingente del Ejército nigeriano enviado por el presidente Tinubu tiene como objetivo principal localizar a los responsables y establecer mecanismos de prevención para evitar que se repitan episodios de esta naturaleza. Estas acciones se integran a las campañas militares permanentes que se desarrollan para frenar la insurgencia en el noreste del país.
Finalmente, la situación en Kaiama permanece en un estado de alta tensión. La dificultad para contabilizar el número exacto de víctimas y la persistente amenaza de los grupos armados en áreas periféricas representan uno de los desafíos más críticos para la estabilidad interna de Nigeria y la gestión de la seguridad por parte del gobierno nacional.
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