La Unión Europea (UE) se ha sumado a las advertencias internacionales, previamente manifestadas por la Unión Africana, respecto al rebrote de hostilidades en la región de Tigray. Este territorio, ubicado en el norte de Etiopía, fue escenario de una de las guerras más cruentas de la historia contemporánea de África entre 2020 y 2022, con un saldo de víctimas mortales que se estima entre 100.000 y 600.000 personas, según datos del Gobierno etíope y la institución panafricana.
La situación ha generado una reacción oficial desde Bruselas. Anitta Hipper, portavoz de Exteriores de la UE, comunicó la postura del bloque frente al deterioro de la seguridad en la zona:
«Hemos estado siguiendo con gran preocupación los recientes acontecimientos en el norte de Etiopía, que han incluido escaramuzas y enfrentamientos militares»
Tensiones territoriales y crisis política
El foco principal de los recientes combates se encuentra en Tselemt, una localidad de alto valor estratégico en la zona occidental de Tigray. Esta área ha permanecido en un estado de tensión latente desde que se suscribió el pacto de paz en Pretoria (Sudáfrica). El conflicto persiste debido a que las milicias del estado de Amhara, que combatieron junto al Gobierno central, han rechazado retirarse de los territorios ocupados durante la contienda armada.
A esta complejidad territorial se añade una crisis interna dentro de las autoridades de Tigray. El Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF), organización clave y garante de la estabilidad en la región, atraviesa divisiones internas que amenazan con desestabilizar el cumplimiento de lo acordado.
Llamado a la desescalada inmediata
Para la Unión Europea, resulta crítico detener el avance de la violencia de manera urgente. Según el organismo, es:
«imperativo reducir la tensión de inmediato para evitar la reanudación del conflicto, que tendría graves consecuencias para la población civil y la estabilidad regional»
Finalmente, la diplomacia europea enfatizó que el Acuerdo de Cese de Hostilidades firmado en noviembre de 2022 debe prevalecer como el único mecanismo válido para gestionar las controversias actuales. La portavoz concluyó señalando lo siguiente:
«El Acuerdo de Cese de Hostilidades de noviembre de 2022 debe mantenerse como marco para la resolución de disputas mediante el diálogo. La UE está dispuesta a facilitar este proceso y a apoyar las medidas de fomento de la confianza, también para restablecer la plena aplicación del Acuerdo de Pretoria»
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