Chubut sufre el incendio forestal más grave de las últimas dos décadas

Los registros ambientales han encendido las alarmas en el sur del continente. Durante el mes de enero de 2026, los incendios forestales en la provincia de Chubut, en la Argentina, escalaron hasta alcanzar niveles nunca antes vistos en tiempos recientes, de acuerdo con los reportes del sistema de monitoreo de la Unión Europea.

El impacto del fuego ha sido devastador, logrando arrasar al menos 45.000 hectáreas. Esta destrucción afectó gravemente a diversas áreas protegidas, entre las que destaca el Parque Nacional Los Alerces, además de golpear múltiples zonas rurales de la región patagónica.

Las investigaciones preliminares indican que los primeros focos ígneos se localizaron en las comunidades de El Hoyo y Epuyén, situadas al noroeste de la provincia. La emergencia coincidió con una alta afluencia de visitantes, registrándose la presencia de más de 3.000 turistas en las cercanías, según los datos proporcionados por el Ministerio Público Fiscal de Chubut.

El seguimiento técnico de este desastre ambiental fue realizado por el Servicio de Monitoreo de la Atmósfera Copernicus (CAMS), una herramienta de alta precisión de la Unión Europea. Este programa emplea tecnología satelital avanzada para calcular, en tiempo real, tanto la fuerza de las llamas como la propagación de las columnas de humo a escala global.

La crisis ambiental en la provincia de Chubut

El incendio forestal en Chubut superó las 32.000 hectáreas quemadas en el Parque Nacional Los Alerces, según datos del sistema Copernicus./

Desde los primeros días del año, el territorio de Chubut comenzó a experimentar diversos focos de fuego. No obstante, la situación se tornó crítica especialmente en el Parque Nacional Los Alerces, un área de vital importancia ecológica donde las llamas consumieron más de 40.000 hectáreas.

Los informes del CAMS revelaron que la actividad de los incendios mostró una intensidad extrema desde el inicio de enero, sufriendo un incremento significativo hacia finales del mes, periodo en el cual extensas áreas permanecían en una situación de riesgo latente.

A través del sistema GFAS, que forma parte integral del Copernicus Atmosphere Monitoring Service, los expertos pueden establecer comparaciones precisas entre el volumen de humo y los gases contaminantes emitidos actualmente frente a los registros de décadas pasadas.

El monitoreo satelital europeo registró en enero de 2026 los niveles más altos de emisiones por incendios en la provincia de Chubut en dos décadas/ REUTERS/Matias Garay/Archivo

En esta ocasión, los indicadores en la provincia patagónica marcaron cifras que sobrepasan cualquier registro de enero de los últimos 20 años. Este fenómeno no es aislado; los especialistas señalan que un déficit de precipitaciones que persiste desde hace 15 años, sumado a vientos intensos y temperaturas sumamente elevadas, configuró un escenario ideal para la rápida propagación del fuego.

De acuerdo con el informe de los organismos internacionales,

“los datos de CAMS muestran un aumento de actividad a principios de mes, coincidiendo con el período más intenso de los incendios en la Patagonia”.

Al aproximarse el cierre de enero, la persistencia de condiciones climáticas adversas y extremas facilitó que los focos se multiplicaran, elevando sustancialmente los niveles de emisiones tóxicas en toda la geografía regional.

Tecnología de vigilancia satelital

Se usan satélites para alertar sobre la calidad del aire y los riesgos para la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El programa Copernicus de la Unión Europea se consolida como una pieza clave en la observación terrestre, utilizando imágenes de satélite para supervisar la calidad del aire y cuantificar el daño de los siniestros forestales, ofreciendo tanto datos en vivo como proyecciones para los días siguientes.

Esta tecnología tiene la capacidad de identificar gases nocivos como el dióxido de carbono y las partículas finas, elementos que representan una amenaza directa para la salud pública. Gracias a esta información, las autoridades pueden emitir alertas tempranas para proteger a los ciudadanos de la exposición al aire contaminado en las zonas de peligro.

Toda la información generada, incluyendo mapas interactivos, reportes detallados y animaciones, es de acceso público y se encuentra disponible a través de la Atmosphere Data Store y el sitio web oficial del servicio.

El déficit de lluvias, las altas temperaturas y los vientos intensos contribuyeron a la propagación de los fuegos en la Patagonia argentina.( Martin LEVICOY / AFP)

El monitoreo hace especial énfasis en el riesgo de las partículas finas (PM2.5) producidas por la combustión de biomasa, las cuales pueden generar complicaciones severas en el organismo humano. Por este motivo, la difusión de datos veraces es fundamental para la toma de decisiones gubernamentales urgentes.

El reporte oficial fue enfático al señalar que las cifras documentadas en Chubut representan los picos más altos para un mes de enero en la historia reciente. Asimismo, se advirtió que, al momento de finalizar el informe, muchos focos continuaban fuera de control, sujetos a la evolución de las variables meteorológicas.

Situación crítica en el hemisferio sur

Chile sufrió incendios devastadores en Ñuble y Bio-Bío, con al menos 21 muertos y más de 50.000 evacuados, según datos oficiales./Archivo REUTERS/Adriano Machado

La vigilancia de la Unión Europea no se limitó a la Argentina, alertando sobre panoramas igualmente preocupantes en otras naciones del sur global. En Chile, la tragedia forestal golpeó con fuerza las regiones de Bio-Bío y Ñuble, dejando un saldo lamentable de al menos 21 fallecidos y obligando la evacuación de más de 50.000 personas.

Ante la magnitud del desastre, el mandatario chileno Gabriel Boric decretó el “estado de catástrofe”. En dicho país, el fuego devoró 42.000 hectáreas y damnificó a cerca de 20.000 ciudadanos. Los expertos asocian este desastre a olas de calor extremas con picos de 37 grados, sequías prolongadas y cambios en el uso del suelo.

Por otro lado, Australia enfrentó incendios de gran escala en el estado de Victoria. El balance en la nación oceánica incluye una víctima mortal, la destrucción de 900 estructuras y una superficie quemada de 400.000 hectáreas, en lo que se considera la peor ola de calor desde el trágico “Verano negro” de 2020.

En Australia, los incendios en Victoria destruyeron 900 edificios y 400.000 hectáreas, registrando la peor ola de calor desde 2020./ AAP/Joel Carrett vía REUTERS

En territorio australiano, se registraron cortes masivos de energía y evacuaciones preventivas, mientras las autoridades se veían obligadas a cancelar eventos públicos debido a la peligrosa calidad del aire.

Simultáneamente, el CAMS detectó una intensa temporada de fuegos en el norte tropical de África, donde la quema de vegetación se mantiene como el factor principal de emisiones contaminantes en esa zona del mundo.

En Australia, los incendios en Victoria destruyeron 900 edificios y 400.000 hectáreas. Se registró la peor ola de calor desde 2020 (Imagen ilustrativa Infobae)

Una de las conclusiones más relevantes del informe de la Unión Europea es que el humo de los incendios en Chile y Australia logró cruzar el océano Pacífico, recorriendo miles de kilómetros y deteriorando la calidad del aire en naciones distantes. La organización reitera que el acceso a sus mapas y datos es libre para quienes deseen seguir de cerca el impacto atmosférico de estos eventos globales.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X